Antes de decidir si va o no a “poner la cara” en la inundación de Bahía Blanca, Javier Milei debe escuchar a este experto en comunicación de la ciudad bonaerense.

 

La “pregunta del millón” que se hace todo mandatario cada vez que hay una catástrofe grave es ¿“voy o no voy”? ¿Me muestro ante las cámaras de la TV mientras me insultan los damnificados? ¿Y si voy y me insultan, me quedo o me voy? ¿Aporta algo que me muestre ahí, o puedo mostrarme ocupado en el tema sin exponerme? ¿Puedo mirar para otro lado y desparecer?

Es uno de los dilemas de comunicación más importantes para un mandatario en una crisis. Ni hablar en un año electoral. 

El rey Juan Carlos y el presidente Pedro Sánchez se hicieron presentes en las trágicas inundaciones de Valencia el pasado noviembre. El jefe de gobierno socialista no aguantó los insultos y huyó. El rey y la reina Letizia soportaron estoicamente las diatribas y que les tiraran barro. ¿Adivina quiénes salieron mejor parados?

Es uno de los dilemas más complejos que enfrenta un asesor de PR porque lo más probable es que salga mal: si da la cara, lo pueden tildar de oportunista que busca rédito con el sufrimiento. Si no da la cara, es que se quiere escapar. 

Es un momento difícil, y Milei -que visitó Bahía Blanca tras el devastador tornado que azotó la ciudad en sus primeros días de mandato- esta vez decidió mandar a su popular ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y a su ministro de Defensa, Luis Petri. Se sumó a la comitiva el diputado bonaerense José Luis Espert. 

No les fue del todo bien, porque -según fuentes locales- los hicieron ir al barrio más peronista de la ciudad. Particularmente el diputado y economista, que deberá renovar su banca, se llevó la mayor cantidad de insultos.

“El rey Juan Carlos y el presidente Pedro Sánchez se hicieron presentes en las trágicas inundaciones de Valencia. El jefe de gobierno socialista no aguantó los insultos y huyó. El rey y la reina Letizia soportaron las diatribas”.

La expectativa de damnificados y la opinión pública es que sus líderes se muestren en el terreno, por más que sea poco lo que puedan hacer “in situ” más que satisfacer esa necesidad visual y comunicacional.

Es mucho más lo que podrían hacer “remoto” que posando para las cámaras y aguantando insultos. Por lo pronto el presidente suspendió acertadamente su viaje a la Fiesta de la Vendimia en Mendoza: hubiese sido una catástrofe irremontable verlo brindando con vino y saludando a las reinas de la belleza.

Tampoco aportó tranquilidad a los bahienses que el vocero presidencial dijera que la reconstrucción de la obra pública dañada en la ciudad sería un tema exclusivamente provincial y no nacional.

Pregunta: ¿con estos antecedentes, el Presidente se animará a visitar a los damnificados? ¿Puede superar el dilema ideológico de que el Estado debe estar “presente” en algunas situaciones? 

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Mientras tanto, un bahiense experto en temas de comunicación corporativa describió con todo dramatismo lo que espera el público en esa castigada ciudad y cómo el equipo del gobierno nacional que se mostró en el lugar fue con muy mala planificación de crisis y no  quedó bien parado. 

Lectura imperdible para gente que trabaja en comunicación:

-¿Esperan los bahienses la presencia de Milei?

“No necesitan la presencia de Milei, se necesitan los recursos del Estado, los traiga quien los traiga. A diferencia del tornado, nosotros tuvimos presencia, estuvieron a las 24 horas Milei, Bullrich y Petri, y también las autoridades del gobierno de la provincia de Buenos Aires”.

“Hubo una movilización de recursos nacionales en la época del tornado, pero muchos de esos recursos nacionales eran recursos que estaban en Bahía Blanca, que forman parte del patrimonio de las Fuerzas Armadas, de Vialidad Nacional, que se dispusieron y se colocaron a disposición del Comité Coordinador de la Crisis, que estaba a cargo del intendente, por un tiempo determinado, de 30 días, 45 días. Eso fue lo que sucedió en diciembre del 23”. 

“Esta vez, a diferencia de aquella, si bien también estuvieron Bullrich y Petri fueron repudiados en algunos barrios. Yo también soy bastante crítico, para mí los mandaron tragados -perdón la expresión- a un barrio que se sabe que es de raíz muy de kirchneristas radicalizados”.

“Por supuesto que ese barrio estaba inundado, como el 90% de los barrios de Bahía Blanca, y los trataron muy mal, los atacaron, los insultaron, les quisieron pegar”.

“No es la sensación que habría quedado -o ellos tenido la misma experiencia- si hubiesen ido a otros barrios, donde también la gente está indignada, donde la gente está pasando necesidades terribles, pero tiene otro tipo de comportamiento”.

“Entonces para mí los llevaron por algún interés político oculto a esa zona para hacer esos vídeos en los que ellos son repudiados.”

 

“Volviendo al tema de los recursos, al margen de quien los traiga y de que haya presencia o no haya presencia, esta vez los recursos nacionales están llegando. Esta vez se ven en la calle convoyes y se ven en la calle maquinarias y camiones del ejército, de gendarmería, de prefectura, que no son de acá, de Bahía Blanca. Uno conoce Bahía, que es muy chica, y uno conoce qué equipamiento tienen nuestras Fuerzas Armadas en la ciudad”.

“Entonces, por lo menos a priori, pareciera que esta vez hay recursos, hay hospitales de campaña montados, hay centros de evacuados. Ayer hubo un despliegue y una entrega de donaciones en los centros de evacuados, que eran colchones y mantas que venían de Buenos Aires en camiones de la Fuerza Aérea. Entonces, volvemos: ¿necesitamos la presencia de los políticos para que se saquen la foto? No. El bahiense necesita soluciones, necesita recursos y necesita por mucho tiempo recursos”. 

“Yo no sé si el número es 10 mil millones, 100 mil millones, 400 mil millones, como dijo el intendente, no sé cuál es el número. Pero Bahía Blanca hoy necesita colchones, lavandina, alimentos”. 

“Pero la semana que viene, cuando la gente pueda volver a lo que le quedó de sus casas, va a necesitar créditos para que esa gente pueda comprarse la heladera, pueda comprarse una mesa, pueda comprarse una cama, porque el colchón, ¿dónde lo va a poner?”.

“La gente va a necesitar volver a pintar su casa para sacar el olor a humedad y para impermeabilizarla, se viene el invierno, que es muy crudo en Bahía Blanca, entonces va a necesitar recursos por mucho tiempo, y la sensación que nos quedó la vez pasada fue que hubo ayuda solo al principio. Y si bien el tornado fue de magnitud 3, esto es de magnitud 9, en una escala de 1 a 10, por decirlo de alguna manera en una escala muy personal de catástrofe”.

“En aquel momento vinieron los recursos, vinieron las fotos y videos, hubo grandes declaraciones o declaraciones grandilocuentes y a los 30 días se fueron todos y nos quedamos solitos y arreglémonos como podamos. Y pudimos, pudimos bastante”.

“Hubo un altísimo compromiso del sector privado, altísimo. Este año yo no sé si el sector privado va a poder disponer de la misma cantidad de recursos, porque al sector la realidad económica desde el año pasado le viene pegando muy mal, hablo por ejemplo del polo petroquímico”.

“Son las principales empresas que financian la ciudad, directa e indirectamente, a través del pago de impuestos e indirectamente a través de aportes genuinos. Vienen de un año muy difícil, con una proyección de 2025 aún peor, con lo cual no sé cuánto va a ser la disponibilidad económica esta vez del sector privado clave de la ciudad para reconstruir la ciudad”.

“Para tener una idea, había un canal, que es el canal Maldonado, se vio en las imágenes, que son casi 4 kilómetros, que quedó destruido y hay que volverlo a hacer. Y hay un cauce de un arroyo, que es el otro que desbordó, que es el arroyo Napostá, que más o menos son unos 7 kilómetros, que el cauce se comió las calles laterales, socavó los puentes, y la ciudad tiene muy poca conectividad para pasar de un lado para el otro”.

“Es uno de los dilemas más complejos que enfrenta un asesor de PR, porque lo más probable es que salga mal: si da la cara, lo pueden tildar de oportunista que busca rédito con el sufrimiento. Si no da la cara, es que se quiere escapar”.

“Entonces se necesitan recursos, los traiga quien los traiga, los traiga Kicillof, los traiga Patricia Bullrich, los traiga Milei, se den declaraciones amorosas como las del sábado, se den declaraciones entre ellos espantosas como las del domingo. La verdad que no nos interesa la rosca política, nos interesa que no dejen a la ciudad sola porque hay que volver a ponerla productiva”.

“Se necesitan recursos, los traiga Kicillof, los traiga Patricia Bullrich, los traiga Milei”