Por Diego Dillenberger

Huawei -y Argentina- en el centro de una guerra que es más que PR

Empezó con Feedback, la agencia de PR fundada por Damián Martínez Lahitou. Hoy suma también a Bl Digital, la consultora de PR de Bernardo Ballero, a MDG, la agencia de Miguel de Godoy y Guillermo García, y a la filial argentina de LlYC, la ex Llorente & Cuenca, para Asuntos Públicos: cuatro batallones de PR que señalizan que el gigante chino de las telecomunicaciones apuesta fuerte a ganar a la Argentina para construir la red 5G.

El momento no podía ser más complicado, en medio de una “guerra fría” entre Oriente y Occidente que se está volviendo cada vez más caliente.

Esa guerra, desatada definitivamente desde que el presidente norteamericano Donald Trump decidió excluir a Huawei de la red 5G de Estados Unidos, y le siguieron Gran Bretaña y ahora el resto de Europa y la mayoría de los países occidentales, se está volviendo cada vez más violenta.

Desde la pandemia, en la que los países occidentales culpan al régimen chino por ocultar el brote hasta convertirlo en grave crisis mundial, el frío de los países democráticos de occidente hacia las aspiraciones chinas se intensificó. Pero el virtual copamiento de Hong Kong, semanas atrás, con una polémica “ley de seguridad”, terminó por convertir al mundo de hoy en un lugar cada vez más parecido al de la década del 30, previo a la II Guerra Mundial: los países tendrán que tomar posición clara frente a una conflagración planetaria que se centrará en la tecnología de telefonía celular. Será difícil mantenerse neutral, y Huawei será la manzana de la discordia.

La ley de seguridad -que elimina las garantías democráticas y el estado de derecho en Hong Kong- impuesta por el régimen comunista sobre la ciudad estado -de soberanía china pero con un status de gobierno democrático e independiente- implica haber violado el acuerdo de “un estado, dos sistemas” que protegía a la ex colonia británica.

Días atrás, el gobierno de Washington prohibió, como represalia, la venta de microprocesadores estadounidenses a Huawei limitando al extremo la posibilidades de la compañía china de fabricar equipos.

Es que si bien Huawei es una empresa de capitales privados, la sospecha -muy fundada- es que es parte de un grupo de gigantes tecnológicos que trabajan para el PC chino con fines militares. El temor de los gobiernos occidentales (y no solo de Donald Trump) es que no solamente los chinos busquen espiar y robar datos e información de Occidente a través de sus equipos, aplicaciones y, especialmente, la estratégica red 5G. El gran miedo es que China pueda querer paralizar al mundo occidental manipulando el 5G. Será una red tan central a toda la vida diaria, que Beijing estaría en condiciones de para todo el tráfico terrestre y aéreo y las telecomunicaciones occidentales apretando un botón y paralizando esta “columna vertebral”.

Aquí es donde entran en juego países latinoamericanos, que se ven tentados a permitirle a China desarrollar sus redes 5G a bajo costo. Argentina, con su gobierno peronista pro chino y pro ruso, podría ser un cliente emblemático del 5G de Huawei, como de hecho también lo es Brasil, con un gobierno más bien procapitalista pero dispuesto a trabajar con los chinos en su red celular de nueva generación.

El nivel de “guerra” entre los bloques por la red 5G en América latina quedó plasmado días atrás cuando el embajador estadounidense advirtió que Brasil sufriría serias consecuencias si le entrega Huawei su red. Entre esas consecuencias podría incluirse limitar inversiones norteamericanas en el gigante latinoamericano. Ante el hecho de que el gobierno de Brasilia es abiertamente procapitalista, la pregunta que surge es: ¿qué quedaría para la peronista y anticapitalista Argentina?

Por eso se entiende que Huawei -que hoy niega que trabaja para el régimen comunista chino- apueste tan fuerte a las PR en Argentina. De hecho, en el país ya funciona un centro militar chino en la patagonia disfrazado de “centro espacial”, que podría servir de base para un acuerdo con el gobierno del presidente Alberto Fernández para volcar al país definitivamente a la órbita diplomática de Beijing en la guerra tecnológica, si es que Brasil finalmente termina inclinándose por Occidente.

La “tradición” histórica de la II Guerra Mundial indicaría que Brasil terminaría aliado a Occidente (peleó codo a codo con USA en Italia contra los nazis) mientras que los militares argentinos liderados por Juan Perón que surgieron del golpe de 1943 favorecieron el “Eje” nazi-japonés.

¿Se repetirá la historia?

Las presiones hacia ambos lados serán fuertísimas: Argentina necesita la venia de Washington para cerrar un acuerdo de reprogramación de su enorme deuda con el Fondo Monetario Internacional, y Huawei nunca logró despejar las sospechas de que es la punta de lanza de la ofensiva china para dominar el tercer mundo.

Aquí es donde entran las hoy cuatro -y quizás en el futuro inmediato aún más- agencias locales de PR que trabajan para la empresa tecnológica china: ganar las mentes y los corazones de los medios y los líderes de opinión de la Argentina.

Frente a ese telón de fondo hay que entender iniciativas de PR de Huawei, como “Semillas para el Futuro”, becas para que estudiantes de diversos países -Argentina, entre ellos- viajen a China por dos semanas para visitar la sede de la empresa en Shenzhen y tomen clases de mandarin, además de disfrutar de un tour cultural y turístico.

A cargo de su difusión en Argentina está Feedback, y una de las claves es que las críticas a las flagrantes violaciones de los derechos humanos del régimen chino no se interpongan en el camino de la buena prensa.

En el mundo entero, muchas instituciones académicas auspiciadas por China se ven presionadas a evaluar la cooperación con Beijing por las graves acusaciones de opresión a minorías, supresión del estado de derecho en Hong Kong y las tristemente célebres desapariciones de científicos y personal médico en torno al ocultamiento del brote de coronavirus.

En esta guerra por las mentes y los corazones, además de los negocios, Huawei y sus agencias tendrán un rol tan central como los diplomáticos de Beijing y Washington o Bruselas. Y todo indica que aunque en enero en la Casa Blanca haya un probable cambio de signo político, los reparos frente a Beijing y Huawei no cambiarán.

Cualquier parecido con los tironeos previos a la II Guerra Mundial, no son mera coincidencia, y para las cuatro agencias de PR argentinas, Huawei no es una cuenta como cualquier otra.